martes, 7 de marzo de 2017

Evaluación Humana



Creo que la evaluación no debe ser una metodología rigurosa, así como considero que para medir las capacidades de una persona, la mera lógica humana indica que el emplear una teoría específica sería absurdo, *esto basado en que la humanidad como raza se ha caracterizado por continuar estándares básicos de comportamiento tendientes a un lento pero progresivo desarrollo cultural, del que se desencadenan millones de comportamientos en diversos ámbitos y escenarios de la cotidianidad, ya sean sociales, políticos, científicos, económicos etc., generando nuevas necesidades; Una sociedad diversa podría estar atada a los clavos de la especificidad teórica profundizando su esencia en lo especifico de una simple y llana teoría, o bien, en los números del 0.0 estigmatizado como mediocre al 5.0 como excelente, como lo citó Einstein en su momento y como lo evoco yo mientras busco la forma de enseñarle a un pez a trepar árboles, y a un simio a nadar por los mares, es de menester recalcar el infinito y vasto universo con su respectiva connotación humana. En síntesis para la consecución acertada de un desarrollo humano capaz de superar las barreras impuestas por nosotros mismos y por la misma naturaleza, *estándares como la evaluación rigurosa y teorías específicas no son suficientes para la obtención de los logros deseados, hace falta diversidad calificativa, exploración en diversos campos, aplicación de diversas teorías, metodologías, saberes científicos y culturales que liguen al estudiante al progreso de una manera en la que ese anhelado 5 no sea el resumen de un esfuerzo sino simplemente un símbolo que sin esfuerzo, detalle la calidad cultural de una sociedad educada, la cual no se esfuerza por un número, en vez de ello, un norte que conlleva el éxito en su transcurrir placentero con métodos que permiten ver a fondo el verdadero desarrollo humano y las capacidades que llenan la persona, alejándola de la robotización humana, siendo esclavos de la tecnología, la perubólica y nuestros dioses los amados televisores, sin mencionar nuestros divinos maestros Nokia, Samsung, Motorola, iPhone, Microsoft o Alcatel sin resaltar otros guías espirituales que día y noche nos protegen sin cesar, lo único malo de estas energías que materialmente cuidan de nuestras vidas durante los días y las noches, es que nos están negando el acceso a reencontrarnos con nuestras propias vidas, mientras que en un mundo digitalizado nos ayudan, en un mundo físico, en el plano donde lees esto, nos alejan de nosotros mismos, creando una barrera imaginaria que de un tamaño menor al de una panela con un peso decenas de veces menor logran mantener alejada la sociedad de la misma esencia de la vida, pues el paseo de hoy en día se convirtió en ir a un pueblo, una playa, una ciudad u otro país, a cambiar la comodidad de nuestras casas por la comodidad de un hotel, con agua caliente, wi-fi y cable. Ya el mundo se niega a conocerse a sí mismo y se muestra más susceptible, frágil y reemplazable ante la tecnología, cada vez somos menos obsoletos, en síntesis, es por esta razón, por la cual una evaluación no debe contener ni una metodología rigurosa, ni una teoría específica, pues es este punto en la educación (la evaluación) lo que permitirá crear estándares evaluativos los cuales le permitan identificar al educando, mediante una educación integral que contenga aspectos, artísticos, culturales, deportivos etc. Un norte fijo pero así como la evaluación no debe ser estrictamente aplicada, si el educando opta por seleccionar música en su proyecto de vida, no se le debe llenar simplemente de negras, blancas, corcheas y silencios, de claves ligadas a enigmas que lo alejan de ser integro como ser, entonces la evaluación debe estar comprendida por diversas teorías, conceptos y metodologías, enfocadas al correcto direccionamiento de la persona, así como el músico puede llegar a necesitar las matemáticas, la ética o los idiomas en su carrera, una evaluación integra también debe tener la competencia de explotar las mejores capacidades del alumno.