Creo que la evaluación
no debe ser una metodología rigurosa, así como considero que para medir las
capacidades de una persona, la mera lógica humana indica que el emplear una
teoría específica sería absurdo, *esto basado en que la humanidad como raza se
ha caracterizado por continuar estándares básicos de comportamiento tendientes
a un lento pero progresivo desarrollo cultural, del que se desencadenan
millones de comportamientos en diversos ámbitos y escenarios de la cotidianidad,
ya sean sociales, políticos, científicos, económicos etc., generando nuevas
necesidades; Una sociedad diversa podría estar atada a los clavos de la
especificidad teórica profundizando su esencia en lo especifico de una simple y
llana teoría, o bien, en los números del 0.0 estigmatizado como mediocre al 5.0
como excelente, como lo citó Einstein en su momento y como lo evoco yo mientras
busco la forma de enseñarle a un pez a trepar árboles, y a un simio a nadar por
los mares, es de menester recalcar el infinito y vasto universo con su
respectiva connotación humana. En síntesis para la consecución acertada de un
desarrollo humano capaz de superar las barreras impuestas por nosotros mismos y
por la misma naturaleza, *estándares como la evaluación rigurosa y teorías
específicas no son suficientes para la obtención de los logros deseados, hace
falta diversidad calificativa, exploración en diversos campos, aplicación de diversas
teorías, metodologías, saberes científicos y culturales que liguen al estudiante
al progreso de una manera en la que ese anhelado 5 no sea el resumen de un
esfuerzo sino simplemente un símbolo que sin esfuerzo, detalle la calidad
cultural de una sociedad educada, la cual no se esfuerza por un número, en vez
de ello, un norte que conlleva el éxito en su transcurrir placentero con
métodos que permiten ver a fondo el verdadero desarrollo humano y las
capacidades que llenan la persona, alejándola de la robotización humana, siendo
esclavos de la tecnología, la perubólica y nuestros dioses los amados
televisores, sin mencionar nuestros divinos maestros Nokia, Samsung, Motorola, iPhone,
Microsoft o Alcatel sin resaltar otros guías espirituales que día y noche nos
protegen sin cesar, lo único malo de estas energías que materialmente cuidan de
nuestras vidas durante los días y las noches, es que nos están negando el
acceso a reencontrarnos con nuestras propias vidas, mientras que en un mundo
digitalizado nos ayudan, en un mundo físico, en el plano donde lees esto, nos
alejan de nosotros mismos, creando una barrera imaginaria que de un tamaño
menor al de una panela con un peso decenas de veces menor logran mantener
alejada la sociedad de la misma esencia de la vida, pues el paseo de hoy en día
se convirtió en ir a un pueblo, una playa, una ciudad u otro país, a cambiar la
comodidad de nuestras casas por la comodidad de un hotel, con agua caliente,
wi-fi y cable. Ya el mundo se niega a conocerse a sí mismo y se muestra más susceptible,
frágil y reemplazable ante la tecnología, cada vez somos menos obsoletos, en síntesis,
es por esta razón, por la cual una evaluación no debe contener ni una
metodología rigurosa, ni una teoría específica, pues es este punto en la
educación (la evaluación) lo que permitirá crear estándares evaluativos los
cuales le permitan identificar al educando, mediante una educación integral que
contenga aspectos, artísticos, culturales, deportivos etc. Un norte fijo pero así
como la evaluación no debe ser estrictamente aplicada, si el educando opta por
seleccionar música en su proyecto de vida, no se le debe llenar simplemente de
negras, blancas, corcheas y silencios, de claves ligadas a enigmas que lo alejan
de ser integro como ser, entonces la evaluación debe estar comprendida por diversas
teorías, conceptos y metodologías, enfocadas al correcto direccionamiento de la
persona, así como el músico puede llegar a necesitar las matemáticas, la ética
o los idiomas en su carrera, una evaluación integra también debe tener la
competencia de explotar las mejores capacidades del alumno.martes, 7 de marzo de 2017
Evaluación Humana
Creo que la evaluación
no debe ser una metodología rigurosa, así como considero que para medir las
capacidades de una persona, la mera lógica humana indica que el emplear una
teoría específica sería absurdo, *esto basado en que la humanidad como raza se
ha caracterizado por continuar estándares básicos de comportamiento tendientes
a un lento pero progresivo desarrollo cultural, del que se desencadenan
millones de comportamientos en diversos ámbitos y escenarios de la cotidianidad,
ya sean sociales, políticos, científicos, económicos etc., generando nuevas
necesidades; Una sociedad diversa podría estar atada a los clavos de la
especificidad teórica profundizando su esencia en lo especifico de una simple y
llana teoría, o bien, en los números del 0.0 estigmatizado como mediocre al 5.0
como excelente, como lo citó Einstein en su momento y como lo evoco yo mientras
busco la forma de enseñarle a un pez a trepar árboles, y a un simio a nadar por
los mares, es de menester recalcar el infinito y vasto universo con su
respectiva connotación humana. En síntesis para la consecución acertada de un
desarrollo humano capaz de superar las barreras impuestas por nosotros mismos y
por la misma naturaleza, *estándares como la evaluación rigurosa y teorías
específicas no son suficientes para la obtención de los logros deseados, hace
falta diversidad calificativa, exploración en diversos campos, aplicación de diversas
teorías, metodologías, saberes científicos y culturales que liguen al estudiante
al progreso de una manera en la que ese anhelado 5 no sea el resumen de un
esfuerzo sino simplemente un símbolo que sin esfuerzo, detalle la calidad
cultural de una sociedad educada, la cual no se esfuerza por un número, en vez
de ello, un norte que conlleva el éxito en su transcurrir placentero con
métodos que permiten ver a fondo el verdadero desarrollo humano y las
capacidades que llenan la persona, alejándola de la robotización humana, siendo
esclavos de la tecnología, la perubólica y nuestros dioses los amados
televisores, sin mencionar nuestros divinos maestros Nokia, Samsung, Motorola, iPhone,
Microsoft o Alcatel sin resaltar otros guías espirituales que día y noche nos
protegen sin cesar, lo único malo de estas energías que materialmente cuidan de
nuestras vidas durante los días y las noches, es que nos están negando el
acceso a reencontrarnos con nuestras propias vidas, mientras que en un mundo
digitalizado nos ayudan, en un mundo físico, en el plano donde lees esto, nos
alejan de nosotros mismos, creando una barrera imaginaria que de un tamaño
menor al de una panela con un peso decenas de veces menor logran mantener
alejada la sociedad de la misma esencia de la vida, pues el paseo de hoy en día
se convirtió en ir a un pueblo, una playa, una ciudad u otro país, a cambiar la
comodidad de nuestras casas por la comodidad de un hotel, con agua caliente,
wi-fi y cable. Ya el mundo se niega a conocerse a sí mismo y se muestra más susceptible,
frágil y reemplazable ante la tecnología, cada vez somos menos obsoletos, en síntesis,
es por esta razón, por la cual una evaluación no debe contener ni una
metodología rigurosa, ni una teoría específica, pues es este punto en la
educación (la evaluación) lo que permitirá crear estándares evaluativos los
cuales le permitan identificar al educando, mediante una educación integral que
contenga aspectos, artísticos, culturales, deportivos etc. Un norte fijo pero así
como la evaluación no debe ser estrictamente aplicada, si el educando opta por
seleccionar música en su proyecto de vida, no se le debe llenar simplemente de
negras, blancas, corcheas y silencios, de claves ligadas a enigmas que lo alejan
de ser integro como ser, entonces la evaluación debe estar comprendida por diversas
teorías, conceptos y metodologías, enfocadas al correcto direccionamiento de la
persona, así como el músico puede llegar a necesitar las matemáticas, la ética
o los idiomas en su carrera, una evaluación integra también debe tener la
competencia de explotar las mejores capacidades del alumno.
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