sábado, 29 de octubre de 2016

Wilmer Guillermo Sastoque Chaves

ÉTICA



Como lo acota implícitamente Francesc Torralba, Escritor y filósofo (video anexo 1) parte de la ética profesional está fundamentada en el desarrollo de habilidades las cuales permiten al profesional extender su conocimiento, en el caso de los catedráticos y ambientes académicos es erróneamente concebido para la sociedad que la vocación de un docente sea simplemente automatizada en un sistema bajo el cual se estigmatizan vidas y anhelos profesionales de producir, compartir y expresar los conocimientos, cuando se ven apagados bajo el fuego de los estereotipos impuestos, cual doctor recetando acetaminofen, a sabiendas de las barreras e incluso muchas reglas imputadas fundamentadas para simplemente impedir ejercer una ética profesional viendo pudrir el profesionalismo ineludiblemente  por los poderes del estado, a resumir el poder como el dinero, el dinero corrompe y la ética se vulnera cuando de por medio prima la economía, de esta manera una educación, una receta, un discurso o incluso un comunicado no tendrá trascendencia y será en vano su funcionamiento y emisión, si este no tiene un sentido ético que subyugue las barreras, esas barreras que como indica Tácito “Cuanto más corrupto es el estado, más leyes tiene”, y entre mas trancas, demoras, procedimientos e incluso leyes, sigan surgiendo en una nación, abandonando la simplicidad de lo justo, lo ético y lo verdadero, más perjudicado será el pueblo que acata, crea, apoya, firma, promulga y lo peor de todo; a sabiendas que el perjudicado es el pueblo, el pueblo defiende como suyas, sus barreras.

Ahora pues, ¿cómo puede tener ética una empresa si su principal objetivo es ganar dinero?, pues sencillamente dicha empresa esta llamada al fracaso, afortunadamente las empresas que triunfan empiezan con ideales en promulgación y desarrollo de suplir necesidades nacionales, mundiales, naturales, sociales etc. sin embargo y desafortunadamente un acrónimo antónimo entre la integridad y la ética fácilmente se podría sintetizar en una sinonimia de corrupción, poder, dinero, deslealtad y preferencias resumido en una falta de profesionalismo y carácter de las poblaciones, beneficiarios y usuarios de los diversos privilegios fundamentados en los pilares tanto empresariales como terrenales, para defender lo suyo, lo nuestro y lo de ustedes como bien lo menciona Dr. Krapula, pues para “todos todo”, una dicótoma entre los intereses propios de las personas y los fines comunes de un sistema, lamentablemente manejado por personas que día a día pese a los intereses de cada persona, de la mayoría, de tener tierras sin fronteras, sin corrupción incurrimos en la defensa de estas mismas decisiones arbitrarias en pro de dictaduras disfrazadas de Nobeles, noticieros, aspiraciones salariales, explotación convertidas en “lucha” por las familias, en lucha por pagar impuestos, en lucha por oprimir al pueblo, en lucha por hacer a los ricos más ricos y a los pobres más pobres, y lo peor de todo es que el sistema explotador esta tan bien fundamentado que simplemente el pobre, lucha por ser pobre.

Está tan fundamentada la falta de ética que la humanidad misma exige, requiere y apunta la necesidad de introducir ética, como así lo menciona Torralba, pues prueba de ello son la elaboración de códigos de ética, guías de buenas prácticas, pautas éticas, desarrollo de códigos deontológicos etc, de la misma manera y equivalentemente la responsabilidad social, se ha establecido en la humanidad como si no fuésemos conscientes de que sencillamente se creó esta conjugación de palabras pues nuestra era esta tan vulnerada que ahora se ha vuelto hasta regla, crear reglas


Ahora bien, de tantas reglas y estipulaciones que lamentablemente por la decadencia humana se han fundamentado, la necesidad de una ética moral se ha desarrollado como el reconocimiento identidades y la discriminación de estereotipos que promuevan las diferencias sociales, siguiendo diversas corrientes que recalcan su función en pro del desarrollo social cuyo motivo se encaminan principalmente en la igualdad ética que corresponde a la resolución de conflictos sociales en referencia a los vividos con el paso de la historia y los comportamientos humanos pese a la razón que posee el simple y llano estado de humanidad acotado a los humanos por los humanos que paradójicamente se convierte en el anhelo natural de crear dioses y dar poderes sobrenaturales a diversas entidades. Tal es la persistencia de creer en algo superior que hemos tenido la desfachatez natural de convivir en guerra con el mundo, de convivir en guerra con nuestra propia humanidad, desinhibiendo el mundo de sus recursos naturales, desinhibiendo la humanidad de su propia humanidad, y creando estereotipos políticos, empresariales, religiosos, militares, policiales y cuanta porquería jerárquica aceptemos, fundamentándolos como cabezas y ley suprema de la nación donde la injusticia, la falta de ética, integridad y desarrollo social, dan pie para que nazca, crezca y muera la fiebre imperialista de desigualdad desenfrenada, dejando su reproducción impregnada en los repugnantes vacíos sociales que llenamos con el DIOS en cada hogar, el DIOS que nos une, el DIOS que nos mantiene, nos entretiene, nos guía, y nos brinda amablemente los estereotipos de persona aferradas al sistema que debemos ser, nuestro sagrado televisor, nuestro pan de cada día.



Dentro de los estadios hegelianos del reconocimiento y las discapacidades, se presentan tres ejemplos los cuales hacen referencia a un sentido positivo de la vida y uno negativo explicando así, como podría llamarse una virtud de la humanidad y por el contrario una anti-virtud de la misma, expresando cual juego de palabras un sinónimo y un antónimo en cada significación correspondiente, generando así un reconocimiento y un menosprecio como a continuación se relacionan, respectivamente:

·         Amor
o   Violencia o violación

·         Derecho

o   Desposesión

·         Solidaridad

o   Deshonra

Mencionados estadios anteriormente referidos ligan sus argumentos en la reciprocidad como forma de reconocimiento e iniquevalencia como forma de menosprecio así como la necesidad de aceptar un horizonte de valores intersubjetivamente compartidos (Recuperado de http://www.dilemata.net/revista/index.php/dilemata/article/view/249/276 -Pg. 12)

“la dignidad humana es la norma básica de los derechos humanos. Todas y cada una de las personas tienen un valor inestimable y nadie es insignificante. Las personas han de ser valoradas no sólo porque son útiles desde el punto de vista económico u otro, sino por su valor intrínseco” (ONU, 2002: 11). De esta misma manera me permito socializar una frase expresada en la canción Jesús Verbo No Sustantivo - Ricardo Arjona, "Jesús pensó me haré invisible para que todos mis hermanos dejen de estar hablando tanto de mi y se tiendan la mano" con esto quiero sintetizar que uno de los principales problemas éticos generados en la sociedad en nuestra historia los podemos resumir en gran medida en el estudio hegeliano donde se presentan distintos tipos de diferencias discriminadas por clases, familias, convivencia, o incluso salud ya sea adversa o favorable para cada individuo, en síntesis estos aspectos simplemente son la cognitividad del sistema en el cual nos desarrollamos, un sistema imperfecto como la vida misma, con sus enfermedades, tristezas, falencias, decadencias, y demás, donde a diario limitamos la mente a lo que el sistema nos da, y nuestra mente muy obediente sigue los caminos creados para su caminar valga la redundancia, no nos quejamos, no pensamos, no vivimos, no aprendemos, no nos involucramos y aunque estemos en un mundo globalizado, la era de las cavernas ha hecho del homosapiens el sedentario que en su zona de confort vomita en los despojos éticos de su vida y la de los demás. “Porque cuando la tiranía es ley, la revolución es orden” – René Pérez.










 Fuentes:

Francesc Torralba, escritor y filósofo. Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=7YjlGrwUx38
Conferencia Francois Vallaeys “virtud, Justicia, Sostenibilidad: Una ética en 3d para la RSE.

Morales, P. y Vallés, B. (2013). Discapacidad y reconocimiento: reflexiones desde el prisma de Axel Honneth. Dilémata, 5(13), 189-208.
García, M. (1991). El camino de la ética civil en Colombia. Balance y perspectivas. En: Theologica Xaveriana 46.






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